La declaración universal de los derechos humanos define no uno, sino varios artículos que construyen un marco de derechos relacionados directamente con la movilidad humana, así como otros artículos que la refieren indirectamente. Además de los artículos 1, 2, 3, 4, 5, 7, 9 y 17, que enmarcan la igualdad y universalidad de los derechos humanos, los siguientes artículos invocan específicamente a los fenómenos de movilidad humana como derechos que deben ser protegidos.

Artículo 13. 1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. 2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

Artículo 14. 1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país. 2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 15. 1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad. 2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.

 

La movilidad de individuos y comunidades entre territorios está estrechamente relacionada con la condición humana, de manera que su práctica, o por el contrario, el asentamiento en algunos sitios, ha permitido definir variables evolutivas (en términos biológicos y culturales). Podría aceptarse la idea general de que la especie humana evolucionó del nomadismo al sedentarismo, de la errancia al asentamiento, y de la caza y recolección al cultivo y la crianza. Sin embargo, constantemente, múltiples circunstancias han llevado a los pueblos, familias e individuos a movilizarse entre territorios, bien sea por la búsqueda de mejores condiciones de vida, obligados por fenómenos naturales o por escenarios de violencia relacionados con guerras, invasiones o expulsiones.

Para esta edición del 2020, como equipo de Enfoque de Oriente, nos hemos embarcado en una reflexión dedicada al fenómeno de la movilidad humana desde la lógica de su condición como derecho humano. Este punto de vista abre una importante diversidad de enfoques y tratamientos del fenómeno. Nuestro equipo de periodistas, comunicadores y gestores, en diálogo permanente con los lectores y la comunidad aborda esta temática entre dos orillas aparentemente opuestas: El derecho a migrar y el derecho a permanecer, las luchas por proteger o mejorar la vida en otros territorios, y las luchas por no abandonar el arraigo a las tierras propias. Paradójicamente hablar de las dinámicas relacionadas con la movilidad voluntaria hace necesaria la reflexión sobre la migración no voluntaria, sobre la vulneración a los derechos de no ser despojado del territorio que se considera propio, así que estos contenidos abarcan tanto la circulación por iniciativa propia como las realidades del desplazamiento forzado o causado por circunstancias adversas. 

Pensar una edición sobre movilidad humana, dedicada principalmente a la región del Oriente antioqueño, en el actual momento del país y su historia reciente, irremediablemente evoca temáticas como los fenómenos, lamentablemente renacientes, de exilio y de desplazamiento forzado por causas de violencia armada, y la migración provocada por la búsqueda de nuevas oportunidades. Sin embargo, esta mirada amplia de la movilidad humana necesariamente nos obliga a prestar la debida atención a los muchos matices que ofrece. Desde las familias o personas desterradas por sus ideas o luchas políticas, hasta las que, desde lugares de Antioquia, Colombia y el mundo, hacen realidad su sueño de venir a hacer la vida en nuestra región, enriqueciéndola y haciéndola crecer. Desde la construcción de nuestros pueblos y ciudades cosmopolitas, hasta la desolación histórica y reciente de veredas y paraísos de nuestro rincón en el mundo. Desde quienes siguen construyendo país y región asentados en nuevos lugares del planeta, hasta las historias del afortunado retorno a los parajes que la violencia había despoblado. El circular y el permanecer son derechos, y como derechos su cumplimiento e incumplimiento define las vidas de las personas, quienes a su vez hacen la vida de las comunidades y los territorios.

Por supuesto, no somos ajenos a los retos que plantea la actual situación regional, nacional y global respecto a las políticas de prevención de contagio del COVID-19. Un reto de toda la especie humana, que nos obliga a reflexionar y replantear tantas falsas convicciones. Una amenaza submicroscópica, apenas una cadena de ARN, nos ha obligado a migrar a nuestras casas, casi a huir a ellas, casi a experimentar una muy, muy leve evocación de lo que sienten los refugiados, los acuartelados, los desplazados y los expulsados. No somos ajenos a este fenómeno mundial, pero reconocemos en él otras preguntas desde la movilidad humana: La cuarentena para quienes recién llegan a un nuevo territorio, la imposibilidad de abandonar un aeropuerto o pasar una frontera para regresar al país propio, la transformación de un sueño en pesadilla para quienes hoy se encuentran confinados en países devastados por la enfermedad. Ahora, el mundo entero es el que migra a una nueva versión de sí mismo, paradójicamente como única estrategia para permanecer. Esta situación de inquietante quietud, como pocas veces en la historia, nos contagia de una empatía casi obligatoria de experimentar en carne propia la nostalgia de la movilidad, la estrategia de permanecer en el hogar, pero, ante todo, la jornada esencial que tantos en el mundo padecen cotidianamente, la de rebuscar en el día a día estrategias para sobrevivir en escenarios constantes de muerte y aislamiento.

Precisamente por estas circunstancias, Enfoque de Oriente se moviliza entre varios formatos y estrategias dadas las dificultades para la entrega de una edición impresa, que esperamos pueda realizarse posteriormente. Así, esta edición es compartida a través de un formato digital vivo, tanto desde nuestro sitio web como desde nuestras redes sociales. Esto nos permitirá expandirnos a otras experiencias gráficas, sonoras y audiovisuales, similares a las que ya hemos compartido en otros momentos.

Aquí, presentamos reflexiones abiertas acerca de la movilidad humana a partir de entrevistas, testimonios, crónicas y experiencias. Visiones sobre los cambios en la identidad campesina forjados por los fenómenos de desplazamiento forzado; testimonios de exilio por militancias políticas o sociales; experiencias de migrantes del Oriente antioqueño en otros países; formas de interacción cultural propiciadas por la movilidad humana en la región; y, la interpretación del cine y la música frente a las realidades que suscitan la movilidad humana.

Esperamos entonces que este trabajo sirva como punto de partida para motivar el diálogo, y que ustedes, como lectores, actores principales de este ejercicio de comunicación para el cambio social, continúen nutriendo los temas que abordamos en esta forma de conversación social que como medio de comunicación se representa.