En la historia del cine podemos encontrar cientos de producciones cinematográficas que se refieren al amplio tema de la migración. Entre la abundante filmografía sobre este tema, podríamos ubicar una primera producción relevante en 1917 con “El inmigrante» de Charles Chaplin. Durante la consolidación de la meca del cine, por su parte, se adaptó con gran éxito la novela de Jhon Steinbeck Las Uvas de la Ira (John Ford, 1940). Esta obra resultó incómoda para los intereses de la burguesía gringa en plena depresión económica (década de 1930), ya que narra con maestría –la novela y la peli- cómo los pequeños productores agrícolas son expulsados de sus tierras y obligados a emigrar sin destino, dando cuenta así de una migración interna o verdadero desplazamiento provocado por la presión de los banqueros interesados en comprar las tierras a bajo precio, en beneficio de la producción agroindustrial capitalista.

Conocemos a través de diversos medios de comunicación las crudas dinámicas de la emigración del sur pa´l norte. El norte representado por estados capitalistas o  capitalistas corporativos: Europa y Estados Unidos como “potencias”. Y el sur, por naciones de África y América Latina, mal llamadas “subdesarrolladas” a causa del expolio de los del norte, que las limitan a la extracción de recursos por medio de estrategias geopolíticas y militares en complicidad con las élites regionales. Cotidianamente se usa la expresión “buscar el norte” en referencia a un horizonte o futuro preciso. Quienes logran sobrepasar las fronteras de este “paraíso” anhelado, encuentran una nueva vida: trabajar, trabajar y trabajar para enviar remesas, una “oportunidad laboral” muchas veces exitosa, aunque las condiciones sean peores que en las del país de origen.

Sin desconocer que personas del norte también emigran al sur, normalmente motivadas por la felicidad de una playa, el monte, la selva o la ribera de un río caudaloso, el cine ha retratado más la lógica sur-norte tanto desde el documental como desde la ficción, esta última basada constantemente en “hechos reales”. Y es que los impresionantes dramas de la emigración han sido fuente de inspiración, especialmente para visibilizar y generar conciencia en torno a la descarnada realidad de la gente pobre en busca de fortuna. Los retratos e historias de miles de muertes en el tortuoso camino hacia la frontera de México y Estados Unidos. Los calvarios para atravesar el mar mediterráneo y cruzar el estrecho de Gibraltar, como paso más corto de ingreso a Europa por España, para el caso de África. Hoy seguimos siendo testigos de cómo en países como Grecia o Italia, al otro extremo del estrecho, las balsas son atacadas por hordas racistas y xenófobas.

En los últimos años se han activado festivales y convocatorias que alientan la realización cinematográfica sobre migración, con el fin de influenciar las percepciones y las actitudes hacia los migrantes. Por mencionar solo dos, podemos hablar del festival Cinemigrante, realizado anualmente en Buenos Aires y otras ciudades argentinas, y el Festival Internacional de Cine sobre Migración patrocinado por la OIM (Organización Internacional para las Migraciones de la ONU) y realizado aún en corredores y rutas migratorias, en varios países del mundo.

De manera aleatoria, Cine al Margen propone una serie de películas para reconocer estas tragedias, y con las cuales se proponen algunas reflexiones. Tomarían relevancia preguntas como ¿cuáles son las motivaciones de la emigración -conflictos raciales, ideológicos, religiosos, económicos-? ¿A qué peligros se exponen las personas que emigran? ¿Cómo se sobrevive siendo emigrante en un entorno extraño: la comida, el lenguaje, las costumbres, la percepción del otro? ¿Cuáles son las semejanzas y diferencias entre las situaciones migratorias de latinos y africanos? ¿Cuáles son las políticas migratorias de los países?

La lista de pelis puede ser súper amplia. Aquí compartiremos apenas un micro panorama de películas contemporáneas esenciales.

Sobre la emigración de algunos países africanos hacia Europa proponemos:

Sobre la emigración de algunos latinos hacia Estados Unidos sugerimos: 

Algunas de estas películas, que se pueden ver on line y con suerte descargar, se caracterizan porque sus personajes deben hacer un viaje largo y retorcido, se ven obligados a recorrer cientos de kilómetros en los cuales los mediadores, “coyotes” o “polleros” tal vez les roben lo poco que lleven, o resulten víctimas de una “trata de personas” para prostitución o donación de órganos. En estos filmes es común para los personajes navegar en balsa, en lanchas inflables o botes de madera; viajar en trenes letales centroamericanos; atravesar el desierto del Sahara o una selva indómita en el centro de América; sufrir el frío, el calor, el hambre; ser víctima de violación, ser apresado, repatriado, torturado, sentir nostalgia por la madre tierra, cambiar de idea y ver morir todo a su alrededor por las circunstancias en las que se encuentra inmerso.

Otras muestran las peripecias de adaptación de los migrantes establecidos en países ajenos, enfrentándose al racismo y a las lamentables condiciones a las que se somete al inmigrante “sin papeles”. Entre todo, también hay espacio para los trazos de amor y alegría, la solidaridad, el apoyo mutuo y el sueño americano cumplido (cuando no se ve convertido en pesadilla).

Aparte, cabe mencionar que el cine mexicano a diferencia de otros países, se caracteriza por tener una mayoría de producciones sobre migración, debido a que en su frontera terrestre con Estados Unidos yacen miles de historias, a que de este país ingresa la mayor cantidad de inmigrantes a USA y al hecho de que México tiene, sin dudas, la industria cinematográfica más grande de Latinoamérica.

Como anexo a esta breve selección, es importante mencionar el impresionante documental Fuego en el mar (Gianfranco Rosi, 2016), el cual enfatiza en la gran crisis migratoria de los últimos 20 años en Lampedusa, Italia, a donde llegan o naufragan miles de emigrantes de África y Medio Oriente. Un retrato brutal de quienes huyen de la guerra y del hambre, y padecen luego el arribo inmisericorde a tierras europeas.

Son estas algunas referencias fílmicas para conocer esas realidades obstruidas por las banderas y las fronteras. Después de ver la dureza de estas películas quisiera uno no “emigrar”, o por lo menos no estar en situación de hacerlo. No obstante, la migración es un derecho y hay situaciones dentro de la maquinaria del “orden” mundial que nos empujan a hacerlo, sea trágico o no el destino.