Hilando luchas

Por: Ximena Amariles González*

El re-encuentro

Las preguntas, silencios y voces reconocidas y compartidas a lo largo del camino me llevaron a cuestionar hace ya algunos años la historia aprendida desde siempre, historia compuesta por la ausencia de las mujeres en ella. Fue aquello precisamente lo que me encaminó a volver al reencuentro con unas raíces propias, aún latentes. Raíces que se entretejen con el reconocimiento de un sur que se recuerda, revoluciona y redescubre a sí mismo, al reconocer los múltiples sistemas de dominación que lo han oprimido, pero a la vez, las palabras, cantos, danzas y encuentros a partir de los cuales desde hace más de 500 años se ha abrazado y reafirmado la vida.  

Este camino, me condujo a preguntarme, teniendo como referente una lectura interseccional que problematiza los complejos y sutiles entretejidos que conectan la colonialidad con el patriarcado, por las maneras diversas en que las mujeres situadas que habitan el Sur, siendo éste comprendido como un sur no geográfico sino más bien como un sur metafórico que hace referencia a un sur antiimperial, se resisten y re-existen desde espacios cotidianos y comunitarios movilizados desde la organización y la creación colectiva. 

Así, en compañía de las mujeres, y recordando a las ancestras que me habitan y la tierra que piso, empiezo a reconocer y comprender las raíces y posibilidades del encuentro entre y con las mujeres; la importancia de la construcción desde abajo y desde adentro; de recordar, resignificar y compartir saberes y haceres propios; de fortalecer la juntanza y de hilar luchas que nos permitan fracturar realidades y crear otras posibles.

Desde el año 2010 las mujeres que integran Así Mujer, Asociación de Mujeres Rurales de Rionegro, han venido fortaleciendo procesos identitarios, políticos y territoriales en favor del buen vivir de las mujeres rurales de Rionegro y el Oriente antioqueño. Dando lugar a un proyecto que tiene por propósito fortalecer un tejido de la mujer rural que les permita ser y estar de modos distintos a los establecidos social y culturalmente y, así mismo, cuidar y defender el territorio habitado, poniendo de manifiesto que las mujeres son en sintonía con aquella ruralidad a la que se enraízan, a la que recuerdan, extrañan y abrazan.
A lo largo de estos años, el encuentro y la juntanza creada y recreada por las mujeres les ha permitido configurar distintas luchas, mirarse y nombrarse de otros modos, habitar sus casas y comunidades teniendo como fundamento el reconocimiento de ellas mismas, en tanto mujeres rurales, como cuidadoras de la vida, sabedoras y hacedoras, compañeras de camino, mujeres con

historia y con raíces y, a la vez, con la posibilidad de cambiar la historia, su historia. Las mujeres han ido de tal forma, involucrando palabras, imágenes, rupturas, recuerdos y sueños con los que ahora se identifican, a partir de los cuales han ido enrumbando su caminar.

Del mismo modo, las miradas que las mujeres han fortalecido, las voces que han alzado y compartido, les ha permitido leer el territorio que habitan desde una postura política que involucra su comprensión como mujeres arraigadas a un contexto que les hace un llamado necesario a movilizarse desde la denuncia y el anuncio, desde la rabia digna frente a la injusticia y desde el amor hacia la vida y la humanidad.

De esta manera, las luchas que las mujeres han ido generando desde espacios cotidianos con el propósito de conducirse por otros caminos, han venido siendo hiladas con luchas en favor del cuidado y la defensa de los territorios habitados, así como de las tradiciones, historias, saberes y haceres propios de las poblaciones campesinas. 

“Nosotras las mujeres de campo, mujeres rurales estamos impregnadas de olores y sabores, de imágenes con paisajes de verde de diferente tono, con sonidos que nos ofrecen una interminable sinfonía: canto de aves, croar de ranas, canto de grillos, mugido de reses.

Cerramos los ojos y con nostalgia vienen esos recuerdos de una infancia feliz. Quién no añora la bruma mañanera que se confunde con el humo cálido del fogón, ese calor del amoroso hogar que acompañaba las tertulias y relatos de los viejos alrededor de esos leños en brazas, hoy solo son recuerdos; la modernización de nuestro territorio ha llegado como un ciclón, arrasando con todo, hasta con nuestra historia.

Los valles por donde corríamos en busca de agua, de leña, mortiños, de ricas guayabas, se han convertido en enormes bloques de cemento, trayendo vivientes que no sienten como nosotros, costumbres citadinas que no encajan en nuestro campo”. (Fragmento escrito por una de las mujeres que integra Así Mujer, 2019).

Las mujeres se han propuesto por tanto, construir desde adentro, desde ellas mismas como mujeres y, a la vez, hacia afuera, un afuera que también está adentro, en conexión con con su comunidad y su territorio. Esto, a través del cuidado del agua; la siembra limpia con la que están comprometidas, como ellas lo dicen; desde el reciclar y reutilizar; desde el recordar, recrear y resignificar saberes populares y ancestrales que cuidan de la historia y la vida del campo; desde el protestar contra quienes quieren desplazarlas de sus territorios y desde el compartir aquello que saben con las poblaciones más jóvenes, así como con otras mujeres y hombres rurales y urbanos con la intención de crear y fortalecer diálogos de saberes intergeneracionales e interdisciplinares que les permitan continuar dejando semillas para recordar lo hecho y lo por hacer.

La solidaridad, como construcción colectiva y territorial que fundamenta la lucha, se refleja por tanto, en la posibilidad de reconocer y fortalecer los hilos que se tejen entre apuestas y escenarios de actuación diversos que comparten caminos y rutas comunes. Estas son por tanto luchas que permiten plantear actuaciones realmente justas, que reconocen el fino entretejido que subyace a las diferentes formas de opresión, así como a las resistencias y re-existencias generadas por comunidades diversas. Y es que  (Boaventura de Sousa Santos, 2018) quienes se resisten a la dominación global, es decir, al capitalismo, al colonialismo y al patriarcado tienen que unirse, articularse  “[…] porque la tragedia de nuestro tiempo es que la dominación está unida, es decir, el capitalismo actúa junto con el colonialismo y el patriarcado, y la resistencia está fragmentada”.. No se puede estar en contra de una de ellas y dejar las demás intocadas.

Las mujeres que integran Así Mujer nos enseñan de tal modo, que todos y todas hacemos y construimos comunidad, que nuestras luchas e identidades están necesariamente inscritas en un escenario comunitario, lo cual constituye una propuesta alternativa a una sociedad que reproduce la individualidad y la competencia como parte del sistema dominante.

Que las experiencias y aprendizajes compartidos por todas las mujeres que se revolucionan y revolucionan el mundo y los mundos a lo largo y ancho del continente, nos inspiren a continuar creando y recreando una apuesta feminista situada y solidaria que se teje y desteje en compañía de otros y otras, poniendo de manifiesto los hilos que atraviesan y anudan la diversidad de nuestras re-existencias. 

Apuesta que da vida y movimiento a un feminismo entendido y asumido, recordando la postura de los feminismos comunitarios de nuestra Abya Yala, como lucha y propuesta política de vida de cualquier mujer en cualquier lugar del mundo, en cualquier época de la historia que se haya revelado ante el patriarcado que la oprime. A un feminismo intuitivo comprendido como una herramienta de rebelión en las manos de muy diversas mujeres que se están saliendo de los moldes para desestructurar la sociedad patriarcal que aún hoy habitamos y nos habita.

Apuesta que, a partir del encuentro con aquellas rebeldías que toman forma desde la cotidianidad, contribuya a abrir caminos y horizontes compuestos por preguntas, reflexiones y movilizaciones que puedan ser la base para la construcción de otros saberes, otras miradas, otros lenguajes, otras formas de pensar, otros modos de habitar y otras maneras de leer, enseñar y aprender, de otras formas de encontrarnos con la vida, la tierra y la naturaleza

Este texto fue construido teniendo como referente los hallazgos identificados en el marco de la investigación Un rostro con diversas voces. Contribuciones de las mujeres campesinas a una pedagogía intercultural crítica (2020).

*Integrante del semillero Género, Subjetividad y Sociedad de la Universidad de Antioquia, seccional oriente. E-mail: ximenaamariles@gmail.com