Un protestódromo para Diego Molano

Por: Andrés Camilo Sierra.

El 2020 se presentaba como un año en el que las calles se seguirían llenando de dignidad y rebeldía, hasta que llegó el aislamiento social debido a la pandemia generada por el Covid-19. En un primer momento, todos los esfuerzos, capacidades organizativas y de movilización de estudiantes y profesores se centraron en ayudar a los compañeros y compañeras que pasaban hambre y necesidades familiares, pues en un país donde el rebusque, la desigualdad y la pobreza pululan, la movilización se ponía al servicio de llevar un poco de pan a la mesa de quienes la pandemia dejaba hasta sin techo.

Este hecho junto conla huelga de hambre llevada a cabo por compañeras a las afueras de la sede central de la Universidad de Antioquia, exigiendo la matrícula cero, fueron las últimas dos grandes acciones que el movimiento estudiantil realizó antes de que el aislamiento social cercara la posibilidad de seguir organizado las fuerzas para el cambio del país.

Ahora bien, frente a las posibilidades que la movilización social y estudiantil tendrá para el 2021,hay otro aspecto a tener en cuenta, tras la muerte de Carlos Holmes Trujillo el 26 de enero de este año, y es la llegada de Diego Molano como nuevo Ministro de Defensa. Molano que, a diferencia de los demás ministros, no había tenido un corte y cercanía tan latente con las fuerzas militares, sigue siendo un descendiente leal del Centro Democrático; se puede ver que el antes Director del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (DAPRE) tiene el corte de los de “mano firme y corazón grande”.

Durante el 2019, como sabemos,  la movilización social permaneció activa en la universidad y en el país; primero, la Minga se hacía escuchar; después, el histórico Paro Nacional de noviembre le mostraba al país que la juventud, entre ella la universitaria, salía a las calles a reclamar paz con vida digna y justicia social. Fue en este escenario en el que Molano hizo una de sus más conocidas apariciones, proponiendo un protestódromo, ya que, estaba muy preocupado porque “en el último año, uno de cada tres días” habíamos estado en protestas que no dejaban ir tranquilamente al trabajo, porque uno tras otro, había un acto de vandalismo y violencia, que lo único que hacían era motivar la pérdida de impuestos a los colombianos de bien que sí querían hacer progresar el país. Pero ¿qué pensará el Ministro de las nuevas formas de censura y autocensura que ha calado en nuestras gentes?, ya que en muchas ocasiones no es necesaria la represión policial, pues ahora el control es ejercido por la nueva normalidad y cualquier intento de encuentro entre las colectividades es visto como el más mezquino acto de irresponsabilidad, aunque se cumplan con todos los protocolos. Ojalá que otra magnífica idea salga por parte del Ministro para decir: protesta sí, pero no así.

Tiene entonces, la movilización social dos panoramas inciertos: la “nueva realidad”, que nos motiva la pregunta de si, ¿será posible activar el movimiento estudiantil, más aún, el movimiento social y popular desde la virtualidad y el aislamiento social? Y el otro panorama, de un Gobierno de continuidad que no hace méritos para rellenar los huecos que Holmes ya había dejado en el tejido social.

Además, hay que tener en cuenta que el rechazo y la estigmatización a la movilización social y estudiantil, no son las únicas joyas del nuevo Ministro de Defensa. Como ya lo han manifestado la mayoría de los integrantes de la bancada uribista, existe un rechazo a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y el sentir de Molano no es una excepción. El 16 de mayo de 2019 a las 6:09 p.m., Molano compartió en twitter un video de manifestantes que pedían la eliminación de la JEP, porque “JEP=FARC”, en el que escribió: “No más JEP, Colombia se respeta”.

Ya son muchos los retos que tiene la comunidad estudiantil y las colectivas sociales con la pandemia y con el actual Gobierno, para poder seguir pensando un sistema educativo de excelencia, de acceso universal y popular, pero también en las exigencias del cumplimiento del Acuerdo de Paz, la eliminación de los asesinatos a líderes sociales, los desplazamientos forzados, el reclutamiento de menores, el aumento en la tasa de desempleo…

Y ya que el protestódromo es una idea tan magnífica según Molano y los colombianos de bien, esperemos que puedan utilizarlo para salir con la bancada uribista a comentar por qué no coinciden con la JEP, especialmente después del reciente anuncio que deja en claro que en el gobierno de Uribe las víctimas por los falsos positivos fueron 6.402, casi el triple de los que antes se pensaba y que aparecían en los subregistros de la Fiscalía. Eso sí, si tienen tan poca vergüenza como mínimo que no se les ocurra violentar las normas, al menos las actuales, que no se atrevan a quitarse el tapabocas.

Mira aquí el video de Diego Molano sobre el Protestódromo https://www.youtube.com/watch?v=uPWAG121ZNM