Por: Enfoque de Oriente.

Podríamos decir que todos los proyectos nacen a la luz de las necesidades, de lo que nos resulta urgente. En el 2010, un grupo de personas con una lectura común: la necesidad de tener espacios alternativos e independientes para la gestión de la cultura en el municipio de La Unión, se convocaron para dar vida a la que hace 10 años se conoce como Adagio, inicialmente colectivo y desde el 2017 Corporación, una propuesta que ha fundamentado su quehacer e incidencia en escenarios políticos, la planeación estratégica, la generación de eventos artísticos y espacios de encuentro con sentido social, la creación de contenidos artísticos, y la promoción de la cultura como sector primordial en el desarrollo social de la subregión del Oriente antioqueño.

Durante los 10 años de existencia, la Corporación ha sobresalido por acciones puntuales como la vinculación laboral de artistas y gestores/as jóvenes de la región y profesionalización del sector cultural; la transversalización del enfoque de género y diferencial en la gestión de la cultura; la creación de contenidos alternativos a la oferta institucional; la incidencia política en espacios de discusión públicos y comunitarios; la articulación con diferentes organizaciones sociales para la ejecución de proyectos. 

Territorios de la memoria. Foto: Juan Manuela Gallego.

A lo largo del camino son varias las personas que han aportado a este proceso creativo, que es también de incidencia social y política. El equipo de la Corporación Adagio en función de acciones y proyectos es interdisciplinario y cuenta con diferentes profesionales que nutren el proceso desde diferentes áreas, con un factor común: el reconocimiento del arte y la cultura para el cambio social.

Edison Orozco, por ejemplo, aporta a los procesos desde la escritura con carácter histórico patrimonial; y por su parte habla de una proyección puntual: “Creo que Adagio puede explorar el campo de la educación, y sobre todo el encuentro con otro tipo de saberes originados desde las comunidades; en ese orden de ideas la intención es propiciar encuentros entre formas epistémicas de ver el mundo”. Asimismo, Eisen Hawer López Chica, como comunicador y periodista, busca aportar al ámbito cultural del Municipio y de los territorios que habita; como también director de la revista Kronópolis, cree en la escritura como una manera de aportar al desarrollo de las comunidades desde el contar de las historias.

Por su parte, Laura Osorio Restrepo, quien es psicóloga con enfoque social-comunitario, comenta: “espero que Adagio sea una búsqueda continua, una exploración permanente. Un lugar para pensar el mundo y construirlo. Un espacio para defender la vida en los territorios”. 

En el primer año de acción, los integrantes de la Corporación Adagio pasaron por diferentes tiendas del municipio, pidiendo un apoyo de $10.000 con el objetivo de recoger fondos para pagar impresiones, transporte y materiales para un cineforo que se hacía en el parque principal. Nadie les conocía y les miraban extrañados. Han pasado 10 años, y ahora les reconocen por las distintas acciones que han emprendido. Ahora, la creación, gestión y ejecución de proyectos es la que permite contar con recursos técnicos y una retribución económica para el equipo como reconocimiento a su trabajo y entrega.

Parte del equipo Adagio. Foto: Juan Manuela Gallego.

Cuando hablamos de estos procesos a lo largo del tiempo hay siempre algo que insiste también en salir a la luz: la constancia. “Comprendí que el reconocimiento y la experiencia se ganan de a poco y con constancia. El camino que hemos recorrido no ha sido sencillo, comprendimos que en el trabajo social se inicia de cero y deben ganarse de a poco las cosas, enfrentándose a hacerlas y mostrando capacidades” comenta Patricia Orozco, directora, fundadora de la Corporación Adagio, y gestora cultural egresada de la Universidad de Antioquia.

Si bien la Corporación Adagio nace y actúa de manera permanente y natural en el municipio que le vio nacer, en parte por el poco o nulo compromiso de los entes administrativos, su presencia se expande por otros municipios del Oriente en el marco de proyectos puntuales que son posibles gracias a los grupos de ejecución que se renuevan o convocan para dicho fin; pues hasta ahora Adagio no cuenta con un grupo consolidado para todos los proyectos, justamente porque los recursos no aseguran procesos a mediano o largo plazo. “Hemos trabajado en otros territoios identificando necesidades y aliados, caso puntual: las Juntas de Acción Comunal, con ellas hemos trabajado en temas de memoria, por ejemplo. Hemos hecho eventos, procesos investigativos y formativos, pero siempre de la mano de actores del territorio que sí tienen un trabajo de base y que nosotros ayudamos a fortalecer” menciona la directora de Adagio. 

En las distintas acciones emprendidas, entre ellas eventos con sentido social, como se mencionaba en un inicio, una de las experiencias que ha marcado el quehacer de la Corporación fue la inauguración de la exposición fotográfica Re-tratadas, en el parque principal de La Unión, en agosto de 2017. Re-tratadas es un homenaje a las mujeres víctimas de feminicidio y violencias machistas. Una de las historias es la de Sandra. El día de la exposición asistieron al evento su mamá y su hija. “Cuando destapamos la foto ellas lloraron y muchas personas alrededor también. Quedaron muy agradecidas por el trabajo que hizo Alexandra Zuluaga, quien fue la encargada de la investigación. Fue muy emotivo. Ese día también comenzó un nuevo capítulo para la Corporación: el trabajo con enfoque de género”, cuenta Patricia.  

En cuestiones de género el abordaje es amplio y en ocasiones espinoso; porque hay cosas de las que no queremos hablar como sociedades, o que nos han obligado a no querer escuchar. Sin embargo, insistir en estos temas, y más aún en un territorio como el Oriente antioqueño, no solo es una resistencia, también una puerta abierta para el reconocimiento de otros mundos posibles, mundos con sentido desde el reconocimiento de las diversidades, entre ellas las sexuales, trabajo al que también se ha dedicado la Corporación de la mano de colectivos que comparten sus aprendizajes en los trabajos de base en distintos municipios.

Primer Festival de la Diversidad. Foto: Juan Manuel Gallego.

Es larga la lista de logros, experiencias y aprendizajes, además de los retos: gestionar recursos en la región en condiciones diferenciales en tanto a capacidad instalada, y a diferencia de otras organizaciones con más trayectoria y reconocimiento en el ámbito político, económico y de relaciones públicas; sostener procesos con recursos limitados para proyectos de corto tiempo de ejecución y sin suficiente capacidad física instalada; tener una dirección multi-labores al no contar con un personal de planta… entre otros. Sin embargo, es esto lo que revela a su vez el cumplimiento de un objetivo primero, la misma razón del nombre de la corporación: ser un Adagio. Adagio es una pieza musical cuyo tempo es lento pero a la vez majestuoso. Generalmente se llama así al segundo o tercer movimiento de una sinfonía o un concierto. Es así como la Corporación, consciente de que transformar desde la cultura es un proceso lento, a través del tiempo proyecta una gestión exitosa y sobretodo dotada de sentido, es decir: majestuosa.

Festival Mujeres Arte y Resistencia 2020. Foto: Alejandra Castaño.

De esta manera, celebramos que en el Oriente antioqueño hayan procesos que desde la constancia y la lectura del territorio tracen acciones para su desarrollo y evolución. La Corporación Adagio tiene unas #NuevasManeras de actuar en el territorio a partir de la conjugación de lenguajes artísticos y las discusiones públicas y políticas. Ha encontrado y compartido desde el arte reflexiones alrededor de la memoria, el feminismo, las disidencias sexuales, los derechos humanos, y es eso exactamente lo que puede diferenciarla de otras organizaciones artísticas y culturales en el territorio. Adagio es la expansión viva de un escenario para la memoria, los géneros y las diversidades sexuales.