Por: Carlos Hernando Olaya R, integrante del Movimiento social por la Vida y la Defensa del Territorio – MOVETE.

Los empresarios del sector eléctrico además de funcionarios públicos que se benefician de las rentas del Estado, lo mismo que grupos de interés particular, sostienen que las hidroeléctricas son una fuente de energía limpia. En contraste rigurosos estudios* demuestran que las hidroeléctricas, sean estas grandes, medianas o pequeñas, afectan negativamente los territorios, producen un deterioro ambiental irreversible y propician

Fotografía de Arnobis Montoya Zuluaga.

En general entre los problemas más frecuentes asociados a las hidroeléctricas se encuentran los siguientes: 

Ocasionan el desplazamiento de las personas que viven en el área donde se construyen: Muchas veces, deben trasladarse pueblos enteros para la realización de estos proyectos, mientras que a las personas que permanecen en la cuenca del río se les restringe el acceso al agua, la tierra y el libre tránsito por los caminos de la zona intervenida. 

Al respecto, se constata que las áreas que se intervienen con hidroeléctricas son de gran importancia para la población humana, animal  y forestal que se han adaptado a esos ecosistemas. Al reducirse el tamaño de estos terrenos se presenta un cambio en el uso del suelo, con lo cual estas poblaciones se ven obligadas a trasladarse de lugar o a desaparecer. 

Adicionalmente las hidroeléctricas son una de las infraestructuras más costosas para generar energía, por lo cual, para producir a un precio competitivo el kilovatio hora instalado, los constructores deben reducir costos de instalación y no hacerse cargo de las graves afectaciones socio ambientales que producen estas obras. 

También es frecuente que se necesiten obras extras, no planeadas o soluciones repentinas para problemas no previstos en el diseño original. Al fin y al cabo de lo que se trata es de dominar la naturaleza “a la brava”, algo que no es tan simple como algunos manifiestan olímpicamente, y de lo cual, los promotores de represas alardean, tal como fue presentado por algunos medios de comunicación cuando fue desviado el Río Cauca para la construcción de la represa de Ituango, en donde hoy se ven claramente las consecuencias de esa visión estrecha y arrogante de los auspiciadores de este tipo de obras, con lo cual han quedado profundamente afectados los habitantes de esta área y en gran medida la misma empresa propietaria del proyecto.  

Fotografía de Arnobis Montoya Zuluaga.

En conclusión, los impactos negativos asociados a la construcción de hidroeléctricas son evidentes y se pueden sintetizar así:

– Deterioro grave  e irreversible en las cuencas hidrográficas. 

– Afectación del derecho de propiedad o del uso territorial de comunidades históricamente asentadas en un territorio. 

– Apropiación privada y despojo de los bienes comunes como son los ríos, las zonas de pesca y de recreación, las praderas de cultivo, la minería artesanal, los caminos ancestrales y demás.

– Restricción del acceso a fuentes de agua para las poblaciones ubicadas río arriba y abajo del proyecto. 

– Deforestación y pérdida de biodiversidad florística y faunística.

– Cambios en el microclima local debido a que se eleva la humedad relativa y se genera una mayor radiación solar reflejada por los espejos de agua. 

– Pérdida de terrenos y áreas agrícolas, bosques, pastos, humedales, caminos ancestrales, zonas de recreación y turismo comunitario local.

– Afectación en la pesca debido a los cambios en el flujo y calidad del agua asi como la interrupción de la fuente de alimentación y el bloqueo de la migración para la reproducción de los peces. Entonces como la pesca en el río disminuye, comúnmente se introducen nuevas especies que alteran el ecosistema local. 

– Las represas lesionan la economía y las manifestaciones culturales y cotidianas de la población, llevando a la pérdida de patrimonio histórico y cultural. 

– Erosionan el suelo lo que eleva la sedimentación, el aumento de lodos y la producción de gases de efecto invernadero, por la descomposición de material vegetal. 

– Se presenta irrupción de foráneos (constructores) de costumbres ajenas a la zona de influencia. 

– Ocurren problemas de saneamiento y de salud en los campamentos de construcción.

–  En general se presenta dislocación de la vida de la gente establecida en la zona intervenida con proyectos hidroeléctricos.  

Por lo anterior, las comunidades y defensores de los ecosistemas insistimos en que se debe acudir a un tipo de generación energética de menor impacto y de menor costo, comenzando a buscar desde ya, una transición energética que supere el modelo extractivista que se ha impuesto en nuestros territorios.  

Fotografía de Arnobis Montoya Zuluaga.

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*Ver entre otros: “Efectos de hidroeléctricas: urge una visión integral”. En: Pesquisa Javeriana. 23 de mayo de 2018. https://www.javeriana.edu.co/pesquisa/efectos-de-hidroelectricas-urge-una-vision-integral/ 

Rico, Guillermo. “Hidroeléctricas en Colombia: entre el impacto ambiental y el desarrollo”. Mongabay. 6 junio 2018. https://es.mongabay.com/2018/06/hidroelectricas-colombia-hidroituango/