Minería en El Carmen de Viboral: una amenaza a la autodeterminación

Por: Mónica Hernández, Edwin Correa y Yeison Orozco, integrantes del Colectivo Antorcha.

Dada su ubicación, así como su composición topográfica y su diversidad ambiental, el Oriente antioqueño ha sido históricamente un escenario atractivo para emplazar proyectos de desarrollo para la región y el país. De acuerdo a lo anterior, se considera necesario ejemplificar este fenómeno con un acercamiento al caso específico de El Carmen de Viboral, siendo este último, un contexto a analizar respecto a la tendencia extractiva que ha caracterizado a la región durante las últimas décadas. 

Para este análisis es necesario describir en un primer momento un esbozo de la categoría de movimiento social y hará mención de algunos actores que han servido como articuladores en los procesos de resistencia. También tener presente los factores políticos asociados al desarrollo del proyecto: y hacer un recorrido por los hitos más relevantes de la coyuntura por la cual atraviesa el proceso de resistencia de No a la Minería en El Carmen de Viboral.

Movilización social en contra de la minería en el Oriente antioqueño

La minería como punto de inflexión, ha desvestido históricamente el carácter extractivo del sistema capitalista, y a través de la estructuración de proyectos diversos se impone en la construcción y deconstrucción social de los territorios. Así, desde una perspectiva geohistórica, las poblaciones que han habitado estos espacios vividos, concebidos y percibidos, denotan en su máxima expresión las consecuencias socio-ambientales de la presencia de estos proyectos, y en el marco de la contienda, emergen procesos de resistencia que se agrupan con objetivos comunes y que derivan de escenarios convulsos de desigualdad y lucha, en donde los bienes comunes y las formas de habitar los espacios viven transformaciones diversas. En este punto, toma relevancia lo que Mafessoli en 1995 denomina como estilo, que se puede comprender como un sentimiento colectivo que va determinando y diferenciando la esencia de las agrupaciones diversas que se instauran en el marco de la resistencia, sus objetivos, su agencia y sus alcances. 

Específicamente en el Oriente antioqueño, se han fortalecido dos movimientos de resistencia importantes en la defensa del territorio: el Movimiento Cívico del Oriente antioqueño – durante las décadas de los 80s’ y 90s’ – y el Movimiento Social por la Vida y la Defensa del Territorio (MOVETE) – desde el 2013 -. Estos dos movimientos son referentes de resistencia y lucha en el Oriente Antioqueño, sus objetivos han estado vinculados a la defensa de los diferentes contextos de la región en beneficio de las comunidades y de los entornos que habitan. Por lo dicho anteriormente, será importante mencionar que estos se han expresado en diferentes municipios de la subregión, incluyendo El Carmen de Viboral. Por supuesto, en este contexto específico, también han surgido subjetividades políticas agrupadas que han consolidado los diferentes procesos de lucha y resistencia durante la historia del municipio, algunos con un componente cultural y artístico más fuerte.

En este momento crucial para El Carmen de Viboral, en el que una vez más la integridad del territorio se ve amenazada por la posible ejecución de un proyecto de extracción minera en las veredas La Chapa y La Florida, y la vigencia de 8 títulos mineros más, los horizontes venideros son difusos, pero con fuertes escenarios de integración comunitaria. Con el paso del tiempo, la minería ha cumplido un papel fundamental en el crecimiento económico de muchas regiones. Sin embargo, y para el caso del Municipio, el uso del suelo y la vocación económica no han estado soportados en dicha actividad. Es precisamente en este punto, en el que la materialización de megaproyectos basados en la extracción y explotación, encuentran escenarios álgidos de resistencia ciudadana. Los líderes y habitantes sustentan sus principales argumentos en relación al saqueo del patrimonio natural e impactos ambientales desfavorables. Esto, sin mencionar que las actividades generadas por la minería, destapan el telón y dejan en evidencia una ausencia del campo estatal colombiano, el cual, pierde fuerza y legitimidad en los habitantes del territorio a través de la seguridad territorial y la defensa integral de las comunidades. Por el contrario, exaltan la incapacidad de agencia y la transferencia de la institucionalidad en otros actores tales como la empresa. 

Cortesía: Mesa No A La Minería – El Carmen de Viboral.

Antecedentes y análisis técnico y político del proyecto minero

Para entender el proceso histórico de defensa del territorio y protección de los bienes naturales comunes, es necesario recordar dos coyunturas que han adelantado acciones en este sentido. La primera es el plan departamental de aguas, que tuvo lugar entre los años 2009 y 2010, en la cual la comunidad carmelitana se movilizó en contra de unas medidas que venía impulsando el gobierno departamental frente a la gestión del recurso hídrico, que eran interpretadas por la ciudadanía activa, como acciones dirigidas a socavar la soberanía sobre la gestión del recurso hídrico por parte del municipio y los acueductos veredales. 

La segunda coyuntura refiere al proceso de movilización denominado “Mesa No a la Minería”, desarrollado en el 2015, a raíz de la constatación de un aumento en las concesiones mineras por parte de las autoridades gubernamentales como la ANLA y la Secretaría de MInas del Departamento de Antioquia. Este proceso consistió en una plataforma de articulación en la cual diferentes colectividades e individualidades trazaron diferentes acciones de resistencia orientadas al campo jurídico, comunicacional y de movilización social. 

De manera paralela a procesos de movilización ciudadana pero no necesariamente relacionada, la entidad ambiental CORNARE, expidió los Acuerdos Nro. 320 del 28 de mayo de 2015 “Por medio del cual se redelimita el área de ‘la reserva forestal protectora regional Punchiná’ en la región del Oriente Antioqueño” y el Nro. 323 del 5 de julio de 2015 “Por medio del cual se declara el Distrito Regional de Manejo Integrado Cerros de San Nicolás, sobre áreas identificadas como zonas excluibles de la minería en virtud del Decreto 1374 de 2013 y se dictan otras disposiciones”, a través de los cuales se logra la exclusión de actividades mineras al -aproximadamente- 70 % del territorio carmelitano. Afirmar que estas medidas responden exclusivamente a la presión ejercida por la ciudadanía, sería francamente una exageración, sin embargo desconocer su importancia e incidencia constituiría un lectura miope políticamente.

Es allí donde dicho ejercicio de resistencia, encuentra una reactivación en el presente año 2020, pues una serie de acciones administrativas por parte de la entidad ambiental CORNARE, dieron vuelta atrás a la protección del territorio alcanzada en el 2015.

De manera sorpresiva, e incluso poco difundida, en el año 2018, CORNARE expidió el Acuerdo Directivo Nro. 376 del 26 de julio de 2018 “Por medio del cual se realindera el Distrito Regional de Manejo Integrado ‘DRMI’ Cerros de San Nicolás y se sustrae definitivamente un área dentro del DRMI”, incluyendo en la sustracción los territorios donde ahora se pretende realizar el proyecto de explotación minera denominado «EXTRACCIÓN MINERA DE GRAVAS DE CANTERA, EN EL MUNICIPIO DE EL CARMEN DE VIBORAL» y un total de 290,86 hectáreas.

Entrando en el campo del análisis, esbozamos entonces brevemente algunos planteamientos de tipo técnico y político, que han suscitado la preocupación y alarma de la ciudadanía. En primera instancia, se ha llamado la atención frente a algunas de las consideraciones que motivaron el Acuerdo Nro. 376 de 2018, pues en este se establece que: “Mediante solicitud, con radicado N° 112-0151 del 18 de enero de 2018, el señor Jorge Humberto Restrepo Zuluaga […] solicitó ante CORNARE la sustracción definitiva de un área de 7,11 ha.  Ubicada en el municipio de El Carmen de Viboral; corregimiento La Chapa […]”. Resulta paradójico que CORNARE estableciera en el Acuerdo Nro 323 “que […] la reserva temporal delimitada por el Ministerio sobre Los Cerros de San Nicolás, correspondiente a un área de especial importancia ecológica para la conservación de los bienes hídricos de los afluentes La Cimarrona, La Madera, La Espinosa, La Pereira y Pantanillo, las cuales abastecen acueductos veredales en los municipios de El Carmen de Viboral, La Unión, La Ceja y EI Retiro respectivamente, y que tienen influencia en las cuencas Rio Negro, Buey-Piedras, Samaná Norte, debe ser declarada como área protegida permanente, bajo la figura de Distrito Regional de Manejo Integrado, que excluya el desarrollo de actividades mineras”, y tres años después sustente la sustracción de un territorio bajo la consideración de que el propietario de una concesión minera, solicita la sustracción de 7.11 hectáreas que “involucran tres nacimientos de agua, dos de los cuales son utilizados por una bocatoma veredal aguas abajo”.

Dicha contradicción encuentra sentido cuando se vincula al análisis la dimensión política, la cual si bien no es completamente demostrable, sí permite una mirada más integral con base en la cual es posible formular hipótesis que encuentran asidero en la cultura política clientelar, infortunadamente característica de la sociedad colombiana.

Cortesía: Mesa No A La Minería – El Carmen de Viboral.

Al realizar una pesquisa en la web es posible evidenciar que entre los vinculados al proyecto se encuentran un excandidato a la alcaldía de Rionegro por el partido conservador, un ex secretario de planeación del municipio de Rionegro vinculado al Centro Democrático y un ex concejal del municipio de El Carmen de Viboral por el partido de la U, todos con relación a las maquinarias clientelares más importantes de su respectivo municipio y de la región. Este entramado político, aún cuando no presenta evidencias concluyentes, sí permite presumir la capacidad de incidencia de los vinculados en la ejecución del proyecto sobre las entidades del nivel regional ante las cuales se tramitó algún tipo de requerimiento, como lo son la licencia ambiental frente a la Corporación Autónoma Regional CORNARE – actualmente en trámite – y la servidumbre minera otorgada por la administración municipal de El Carmen de Viboral, en cabeza del ex alcalde Néstor Fernando Zuluaga, 7 días antes de finalizar su mandato y con una retribución de apenas un salario mínimo trimestral y un pago mensual en especie con materiales de extraídos de la mina.

Cortesía: Mesa No A La Minería – El Carmen de Viboral.

Cronología y acciones desarrolladas en el marco de la actual coyuntura

La coyuntura por la que actualmente atraviesa el municipio de El Carmen de Viboral, tiene como punto de partida el 23 de septiembre de 2020, cuando los presidentes de las Juntas de Acción Comunal de las de las veredas La Florida y La Chapa recibieron por parte de la firma consultora Alfa y Omega una invitación para la socialización del avance en los estudios para el licenciamiento ambiental de un proyecto de extracción minera de materiales en el sector conocido como “La balastrera”.  Esta serie de reuniones se llevaron a cabo entre el 3 y el 8 de octubre de 2020, dirigidas a las comunidades de las veredas potencialmente afectadas y con carácter de socialización, espacios en donde se pudo evidenciar un profundo rechazo a esta iniciativa sobre todo por el inminente impacto en la vocación económica de las comunidades y la afectación a los bienes naturales comunes de la zona.

Tomando como precedente el proceso de resistencia popular en contra de la minería llevado a cabo en el 2015 y años anteriores, la comunidad ha venido prestando especial atención a este proceso y elevando el carácter del debate a un asunto de interés público. Estas acciones han permitido la articulación de diversas organizaciones como el nodo del MOVETE en El Carmen de Viboral, la JAC de La Chapa, el Colectivo Antorcha, el Colectivo Viboral Biodverso, habitantes de la vereda La Florida y un importante número de jóvenes carmelitanos, quienes han desarrollado diferentes acciones encaminadas a la reflexión y resistencia frente al proyecto minero.

Ante el nivel de respuesta dado por la comunidad, el 14 de octubre se realizó el foro “Minería, Territorio Rural y Medio Ambiente”, impulsado por el Concejo Municipal, donde por primera vez se logró una contextualización abierta del proyecto a toda la municipalidad. A este foro, de carácter informativo, se invitó a la Secretaría de Minas de Antioquia, a CORNARE, a la firma Alfa y Omega, a líderes de las comunidades potencialmente afectadas, y a organizaciones sociales y colectivos para presentar sus posturas respecto al tema. 

En las intervenciones por parte de los habitantes y organizaciones sociales se pudo evidenciar rechazo y vehementes críticas orientadas a la manera como surtió la firma Alfa y Omega el proceso de socialización de impactos y afectaciones, y la actuación de la entidad CORNARE a través del Acuerdo Nro 376 de 2018 donde sustrajo de la protección del Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) el territorio donde se desarrollará el proyecto minero. De manera paralela a este espacio, se llevó a cabo un plantón en el que un número considerable de habitantes del municipio alzaron su voz en contra de la minería.

Posteriormente en marco de este proceso de movilización se acordó la realización del plantón frente a la sede de CORNARE, llevado a cabo el 23 de noviembre del presente año, en correspondencia a la acción regional en el marco del XII Festival del agua, convocado por MOVETE exigiendo que las directivas escucharan a la comunidad. En esta oportunidad recibieron una respuesta negativa por parte de tal entidad, aduciendo riesgos de incumplimiento de protocolos de bioseguridad. 

No obstante lo anterior, el 5 de noviembre se logró concretar en la vereda La Chapa un cabildo comunitario en el que los habitantes de la vereda hablaron con CORNARE y establecieron un diálogo en el que pudieron socializar las posturas y lograr una mejor comprensión de las implicaciones del proyecto, los criterios que regirán el proceso de evaluación que aplicará la entidad para el licenciamiento ambiental del proyecto, y la propuesta de convocatoria de un comité para verificar la entrega de los requerimientos por parte de los interesados en realizar la explotación minera.

Asimismo, el pasado 22 de noviembre se realizó una jornada artística y cultural en la vereda La Chapa, con el ánimo de articular a la comunidad, y fortalecer el proceso de apropiación en favor de la defensa del territorio.

Con base en los análisis y la descripción realizada frente al proceso histórico de movilización ciudadana en defensa del territorio y de los bienes naturales comunes, es posible concluir que la autodeterminación de la vocación productiva del territorio y de un modelo de desarrollo acorde a los modos de vida locales, constituyen una apuesta de la comunidad carmelitana por la construcción de un municipio que alcance una relación armónica entre las comunidades y el medio ambiente, resistiendo a cualquier proyecto extractivo que amenace este equilibrio, sintetizado en la consigna: “Sí a la vida, No a la minería”.

Cortesía: Mesa No A La Minería – El Carmen de Viboral.

Cronología y acciones desarrolladas en el marco de la actual coyuntura

La coyuntura por la que actualmente atraviesa el municipio de El Carmen de Viboral, tiene como punto de partida el 23 de septiembre de 2020, cuando los presidentes de las Juntas de Acción Comunal de las de las veredas La Florida y La Chapa recibieron por parte de la firma consultora Alfa y Omega una invitación para la socialización del avance en los estudios para el licenciamiento ambiental de un proyecto de extracción minera de materiales en el sector conocido como “La balastrera”.  Esta serie de reuniones se llevaron a cabo entre el 3 y el 8 de octubre de 2020, dirigidas a las comunidades de las veredas potencialmente afectadas y con carácter de socialización, espacios en donde se pudo evidenciar un profundo rechazo a esta iniciativa sobre todo por el inminente impacto en la vocación económica de las comunidades y la afectación a los recursos naturales de la zona.

Tomando como precedente el proceso de resistencia popular en contra de la minería llevado a cabo en el 2015 y años anteriores, la comunidad ha venido prestando especial atención a este proceso y elevando el carácter del debate a un asunto de interés público. Estas acciones han permitido la articulación de diversas organizaciones como el nodo del MOVETE en El Carmen de Viboral, la JAC de La Chapa, el Colectivo Antorcha, el Colectivo Viboral Biodverso, habitantes de la vereda La Florida y un importante número de jóvenes carmelitanos, quienes han desarrollado diferentes acciones encaminadas a la reflexión y resistencia frente al proyecto minero.

Ante el nivel de respuesta dado por la comunidad, el 14 de octubre se realizó el foro “Minería, Territorio Rural y Medio Ambiente”, impulsado por el Concejo Municipal, donde por primera vez se logró una contextualización abierta del proyecto a toda la municipalidad. A este foro, de carácter informativo, se invitó a la Secretaría de Minas de Antioquia, a CORNARE, a la firma Alfa y Omega, a líderes de las comunidades potencialmente afectadas, y a organizaciones sociales y colectivos para presentar sus posturas respecto al tema.

En las intervenciones por parte de los habitantes y organizaciones sociales se pudo evidenciar rechazo y vehementes críticas orientadas a la manera como surtió la firma Alfa y Omega el proceso de socialización de impactos y afectaciones, y la actuación de la entidad CORNARE a través del Acuerdo Nro 376 de 2018 donde sustrajo de la protección del Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) el territorio donde se desarrollará el proyecto minero. De manera paralela a este espacio, se llevó a cabo un plantón en el que un número considerable de habitantes del municipio alzaron su voz en contra de la minería.

Posteriormente en marco de este proceso de movilización se acordó la realización del plantón frente a la sede de CORNARE, llevado a cabo el 23 de noviembre del presente año, en correspondencia a la acción regional en el marco del XII Festival del agua, convocado por MOVETE exigiendo que las directivas escucharan a la comunidad. En esta oportunidad recibieron una respuesta negativa por parte de tal entidad, aduciendo riesgos de incumplimiento de protocolos de bioseguridad.

Cortesía: Mesa No A La Minería – El Carmen de Viboral.

No obstante lo anterior, el 5 de noviembre se logró concretar en la vereda La Chapa un cabildo comunitario en el que los habitantes de la vereda hablaron con CORNARE y establecieron un diálogo en el que pudieron socializar las posturas y lograr una mejor comprensión de las implicaciones del proyecto, los criterios que regirán el proceso de evaluación que aplicará la entidad para el licenciamiento ambiental del proyecto, y la propuesta de convocatoria de un comité para verificar la entrega de los requerimientos por parte de los interesados en realizar la explotación minera.

Asimismo, el pasado 22 de noviembre se realizó una jornada artística y cultural en la vereda La Chapa, con el ánimo de articular a la comunidad, y fortalecer el proceso de apropiación en favor de la defensa del territorio.

Con base en los análisis y la descripción realizada frente al proceso histórico de movilización ciudadana en defensa del territorio y de los bienes comunes     , es posible concluir que la autodeterminación de la vocación productiva del territorio y de un modelo de desarrollo acorde a los modos de vida locales, constituyen una apuesta de la comunidad carmelitana por la construcción de un municipio que alcance una relación armónica entre las comunidades y el medio ambiente, resistiendo a cualquier proyecto extractivo que amenace este equilibrio, sintetizado en la consigna: “Sí a la vida, No a la minería”.

Cortesía: Mesa No A La Minería – El Carmen de Viboral.

Referencias bibliográficas 

Maffesoli, M. (1995) A contemplação do mundo. Porto Alegre: Artes e Ofícios