El antropoceno

Ilustración: Andrés F. Garzón O. | Colectivo Buena siembra.

Por: Liceth Zuluaga.

El objetivo del presente ensayo es rastrear elementos teóricos y algunas de las investigaciones científicas que permiten comprender las formas en que las sociedades humanas han negado las demás manifestaciones vivas. Para lograr este objetivo, el trabajo se divide en tres partes: la primera trata de comprender el surgimiento de una nueva era geológica denominada el Antropoceno, analizada desde las prácticas humanas, las herramientas y estrategias del ser humano para la dominación de otras especies; en la segunda explora las diversas formas de inteligencia de la naturaleza y en la tercera realiza una reflexión final sobre la necesidad de trascender la negación para las demás manifestaciones de la vida.

Actualmente, estamos atravesando la ruptura del periodo del holoceno que recorremos hace aproximadamente 11.7001 años y que pertenece al denominado cuaternario2. Los periodos y divisiones cronológicas propenden por la medición del tiempo en un espacio y un momento determinado ubicando en líneas de tiempo la realidad, esta encuentra un punto de quiebre que han revisado las teorías más recientes y apuntan al análisis de las diversas realidades y manifestaciones de la vida en un espacio concreto, el planeta tierra, quien no obedece únicamente al hábitat de lo humano.

La tesis que defiende la idea de Antropoceno3 parte de las modificaciones severas de la naturaleza por la intervención humana, proponiendo un nuevo estrato en el récord geológico que incluye: urbanización desbordada, desarrollo de la infraestructura, consumo e incremento constante, explotación desenfrenada de recursos y pérdida de la biodiversidad (García, V, 2017, p9)

Las acciones desarrolladas por la especie humana han proporcionado una serie de impactos en la naturaleza. Es a partir de la superioridad, que se propone una modificación moderna sobre la naturaleza, desarrollando una visión antropocéntrica que la cosifica, mercantiliza y objetualiza (Arias, J, 2019), el impacto humano es innegable y se devela en la fuerza de su

transformación. La atmósfera ha presentado en los últimos años un considerable incremento de óxido nitroso, dióxido de carbono, metano y nuevos gases como los cloro-fluoro-carbonos (Zamora, M. E., Huerta, A. H., Maqueo, O. P., Badillo, G. B., & Bernal, S. I. 2016), al tiempo, el ser humano desde sus prácticas cotidianas ha introducido nuevos minerales al ecosistema, el plastiglomerado4 es uno de ellos.

Lo humano ha buscado dar nombre, medir disponibilidad5, calcular precio por uso y servicio, dar explicaciones sobre un único orden lógico del mundo, denominar como recurso a muchos elementos que participan del ecosistema, asignando un valor monetario que se fusiona con un discurso de conciencia y ética ambiental.

Algunos ejemplos que permiten ilustrar la idea de mercantilización de la naturaleza, podrían presentarse retomando discursos como: el pago por la contaminación de la naturaleza y por la emisión de Co2 que proponen entidades como CORNARE6; empresas como EPM han propuesto encapsular el agua, para capitalizarla a partir de la producción energética; la Anglogold Ashanti ha sabido reconocer la riqueza mineral que habita las entrañas de la tierra para explotarla, ignorando los procesos de la vida que allí se desarrollan. Todo esto modifica e interviene y queda como constancia de los fuertes impactos sobre el planeta y las demás especies que lo habitan.

La inteligencia de la naturaleza

Estudios actuales propuestos desde las ciencias de la complejidad, desarrollan pruebas para corroborar la inteligencia, capacidad de aprendizaje, sensibilidad y estrategias de asociatividad de las demás especies vivas con quienes comparte espacio el ser humano. Teóricos como Carlos Eduardo Maldonado (2016) desarrollan estudios científicos para explicar la inteligencia de la naturaleza al encontrar que, desde siempre, el humano ha diseñado la existencia desde un discurso occidental: lineal, secuencial, jerárquico, vertical, como competencia, centrada en sí mismos, tautológico, siguiendo algoritmos (normas, recetas, leyes, prescripciones, poderes) todo esto en relación con la naturaleza, ocupando el yo un lugar preeminente.

Para esto, se busca comprender no sólo el papel que juega la naturaleza en la vida de los humanos, sino ver los niveles de inteligencia, tratando de entender la forma en cómo piensa y habita el mundo. Algunos estudios vuelcan su mirada sobre las arañas que construyen sus espacios habitacionales a través de telas perfectas (Nogueira y Ades 2012); la investigación se desarrolló en el laboratorio de arañas en el Instituto de Psicología de Säo Pablo bajo condiciones científico-experimentales, encontrando que arañas encerradas en cristales reproducen patrones en el telar construyendo telas perfectas, esto deja claro que las arañas en sus construcciones habitacionales, no solamente funcionan por instinto, sino que manifiestan habilidades para pensar y aprender comportamientos (Nogueira, 2012).

Igualmente, la inteligencia de los bosques ha sido analizada, para esto se ha tomado como referente el análisis al bosque tropical de la Amazonía por Eduardo Kohn quien desde la teoría del actor-red ANT, busca romper los dualismos entre naturaleza-cultura y pretende dotar analítica y con capacidades lingüísticas a seres no humanos que nos advierten sobre otras formas de comunicación, (Kohn, E 2016). Para Kohn, se hace necesario redefinir las formas de relacionamiento establecidas, donde habrá que escapar de la mirada antropocéntrica que se centra en el pensamiento de una sola especie, ajustando las formas que han explicado el mundo para entender el accionar de otros seres vivos que participan del pensamiento.

Son muchos los estudios desarrollados: hormigas arrieras agricultoras de hongos, la vida en los ríos, la sensibilidad de la dormidera, la conducta de los primates, la inteligencia de los peces. Para comprender todo esto habría que erradicar del discurso al yo humano como centro del planeta y a su limitada capacidad para entender el mundo. “Ya conocemos perfectamente lo que significa pensar como los seres humanos, es necesario pensar de otro modo, este otro modo es como la naturaleza, no como una alternativa, sino como la mejor posibilidad que pueda existir” (Maldonado, 2016).

Una primera visión de avance por los derechos de la naturaleza

En un mundo ideal, al hablar de naturaleza los primeros pensamientos deberían remitirnos a la sabiduría ancestral que reconoce el entorno y convive con él, así pues, las actuales propuestas constitucionales (occidentales) que buscan declarar la naturaleza como un sujeto, ya no objeto, que tiene vida propia y por tanto derechos, se encontrarían cara a cara una vez más con las lógicas de ese “atrasado y salvaje” viejo mundo. El panorama actual nos permite vislumbrar una parte del futuro de la naturaleza, desde los precedentes constitucionales que a la fecha se propone y que nos dejan como referente a Bolivia, Ecuador, La India y cómo no decirlo, Colombia.

Hoy el río Atrato, El Cauca, La Amazonía y el Páramo de Pisba debaten sus derechos ecosistémicos en las altas esferas del poder, siendo reconocidos como sujetos de derechos. No obstante, una reflexión necesaria sería proponer un análisis de fondo, que permee los discursos y pensamientos propios de las sociedades humanas, que cuestione y modifique las prácticas y relaciones cotidianas entre la especie dominante y las especies explotadas, superando las limitantes jurídicas que a la fecha no logran detener los procesos extractivos- destructivos sobre los escenarios antes mencionados y como propone Santiago Castro, abandonar el dualismo sujeto-objeto y poder trascender la negación de las demás manifestaciones de la vida.


1 Esta fecha se respalda desde las afirmaciones de Jesús Francisco Jordá Pardo y Joan Emill Aura en su texto: El límite Pleistoceno – Holoceno en el yacimiento arqueológico de la Cueva de Nerja (Málaga, España): nuevas aportaciones cronoestratigráficas y paleoclimáticas.

2 Es un concepto introducido por Desnoyers en 1829. Este concepto propone el límite Plio/Pleistoceno, a la fecha, se discute sobre el reemplazo de su uso.

3 una de las fechas más relevantes para el inicio del Antropoceno es la realizada por el grupo de trabajo del GTA quienes proponen 1950 como la fecha de inicio de este periodo geológico.

4 Tomado de la investigación realizada por Speranza Graciela.

5 Hacer cálculos de capacidad de los sistemas para prestar un servicio.

6 Corporación autónoma regional.